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La Vall de Boí

Un bonito destino para hacer turismo familiar es el Valle de Boí.

Ofrece múltiples opciones: esquiar en la Estación de Esquí más alta de los Pirineos, hacer senderismo en el Parque Nacional de AigüesTortes, practicar distintos deportes de aventura, pero una visita imprescindible es conocer el arte románico del Valle de Boí.

Lo primero es visitar el Centro del Románico que se emplaza en Erill La Vall, y comenzar la ruta de las Iglesias allí mismo visitando la Iglesia  de Santa Eulalia.




La siguiente Iglesia está en Boí, donde se puede llegar con un paseo desde Erill La Vall por un bonito sendero lleno de sorpresas.






Al final del paseo encontramos la Iglesia de Sant Joan.



Si queremos continuar con la visita de las Iglesias, podemos tomar el camino de Boí a Taüll que nos llevará frente a la Iglesia de San Climent.




La visita de la Iglesia de Sant Climent en Taüll es imprescindible, por un módico precio los adultos y gratis los menores de 11 años, se puede visitar su interior y conocer el Pantocrator, la imagen del Cristo en Majestad de Taüll más utilizada para representar el románico catalán. El original se conserva actualmente en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, pero se puede ver el mismo junto con el resto de pinturas recuperadas del conjunto mediante una proyección espectacular mediante video mapping de las pinturas del ábside mayor, de tal forma que podemos conocer en primera persona el estado de la Iglesia de San Climent tal como era en el siglo XII.




También es visitable su torre del campanario a través de una empinada escalera de madera, que nos permite tener una vista panorámica del bello entorno.






La última iglesia a visitar se encuentra también en Taüll, la Iglesia de Santa María, a la cual se accede callejeando y no resulta tan llamativa porque queda embebida entre las edificaciones circundantes, pero su visita es gratuita, así que sirve para completar la ruta de las Iglesias completa.





Estas visitas se pueden hacer en un solo día o en varios, por lo que resulta ideal para culturizar a los niños, combinándolas con otras actividades.



Viaje a Colonia con niños



Viajar con niños es complicado porque el viaje ha de estar adaptado a ellos para que sea un éxito. No importa el destino, sino el contenido del viaje.

Nosotros aprovechamos las últimas vacaciones de Navidad para visitar Colonia en Alemania. Os preguntaréis cual fue el motivo de visitar Colonia. Pues queríamos ir a Alemania para practicar el idioma alemán que estamos aprendiendo, y buscando distintos destinos, encontramos que Colonia:
  •  Tiene una fantástica comunicación aérea con Valencia mediante compañía aérea de bajo coste.
  • El aeropuerto está a 10 minutos en tranvía de la ciudad
  • El casco histórico está justo al lado de la Estación Central de Ferrocarril

Por todo ello Colonia es una ciudad perfecta para aprovechar el tiempo dela estancia al máximo. Además como el transporte ferroviario en Alemania es muy eficiente, desde su Estación Central se puede acceder cómodamente a otras ciudades próximas.

La época navideña, a pesar del frio al que no estamos acostumbrados, es ideal para viajar a los países europeos por la bonita ambientación y decoración navideña.

Lo primero que encontramos en Colonia justo al lado de donde nos alojábamos en la Plaza Heumarkt fue un típico mercadillo navideño con pista de hielo, perfecta para los niños y los patinadores adiestrados.








Nosotros nos dedicamos a entrar en calor.




Os aconsejamos aquí las visitas imprescindibles si visitáis Colonia:

-          Visitar la impresionante Köelner Dom, que es la mayor Catedral de Alemania y la catedral gótica de mayores dimensiones del mundo, donde se guarda el supuesto sepulcro de los Reyes Magos, y que verdaderamente impone por sus enormes dimensiones.






-          Conocer el Puente de Hohenzollern sobre el Rhin, el puente más antiguo construido entre 1907 y 1911, y sirve de acceso a la ciudad. También conocido como Puente del Amor, donde los enamorados perpetúan su promesa de amor mediante candados. Es impresionante ver miles de candados de diferentes formas y colores.





  
-          Pasear por el AlterZenter con bonitas estampas en cualquier rincón.




-          Visitar el museo que tú quieras. Colonia es la ciudad de los Museos. Nosotros os recomendamos para ir con niños:



 






-          Hacer la Ruta de los Belenes por las distintas Iglesias Católicas de la ciudad.



 
-          Coger un tren a una ciudad cercana: Düsseldorf, Bohn, etc. Se puede comprar distintos tipos de tarjetas de viaje que economiza el precio del billete, nosotros elegimos una tarjeta familiar de un día y conocimos Düsseldorf.










Y el resto de actividades recomendadas, son las habituales en cualquier ciudad: recorrer la zona comercial, probar los platos típicos, en este caso los variados Bradwuster y sus salsas, pasear por sus parques, etc. En particular recomendamos el Parque Rheinpark, que en verano es recorrido por un trenecito.

Si vais en Navidad, os recomendamos visitar alguno de los mercadillos navideños. Y si vais en Noche Vieja, se celebra junto al Rhin una espectacular fiesta en la calle, donde lo tradicional es que todo el mundo tire fuegos artificiales, y donde la entrada del nuevo año se celebra con un inmenso espectáculo de color en el cielo nocturno.

Y ya no tuvimos tiempo para mucho más, y es que ¡el tiempo en vacaciones pasa volando!.


La Playa de Muro

Este verano hemos estado en Mallorca, en plan turista total, con chancletas y bañador todo el día, pero claro, necesitábamos nuestra píldora diaria de naturaleza. Así que por las mañanas tempranito antes de que los niños despertaran dábamos una carrerita aprovechando el frescor matinal.

Estábamos alojados en Can Picafort, por lo que estábamos al lado del Parc natural de s'Albufera de Mallorca , así que teníamos que aprovechar esto.

Teníamos la oportunidad de correr sobre arena protegidos por un bosque de pinos por la zona denominada Es Comú de Muro que es un Área Natural de Especial Interés incluida dentro del Parc Natural de s'Albufera, que ofrecía este precioso entorno.




Los senderos están delimitados de tal forma que no se pueda invadir el resto del área, lo que facilita el tránsito peatonal, y permite llegar fácilmente a la Playa de Muro, que a primera hora del día sin turistas todavía ofrece estas preciosas vistas.




Os dejamos el TRACK.



La Cala Sa Calobra

Si tenéis la fortuna de visitar Mallorca, uno de los municipios imprescindibles a visitar es Sóller.

A Sóller puedes llegar a la manera convencional con coche o de una manera distinta con tren desde Palma de Mallorca, pero no es un tren convencional, es un tren de vía estrecha, el tren de Sóller en funcionamiento desde 1912, que atraviesa la Serra Tramuntana a través de puentes y túneles, convirtiéndose en un viaje inolvidable.




Una vez en el centro de Sóller debéis visitar su catedral, pasear por sus calles, llegar a Benibassi y Fornalutx siguiendo una sencilla ruta de senderismo o comer el original y exquisito helado de frutas naturales de Sa Fàbrica de Gelats.






Pero la recomendación es tomar el tranvía a Port de Sóller.




Y una vez allí debéis dirigiros a los muelles y buscar el punto de venta de Barcos Azules. Por un precio moderado se consigue una relajada travesía de una hora escasa hasta una de las más bellas calas de Mallorca: Sa Calobra.

La ansiada llegada en barco a la conocida cala no defrauda.




Y el desembarco tampoco. 






El barco amarra en Sa Calobra y tras atravesar literalmente varios restaurantes, se llega a un paseo peatonal, y después a un túnel excavado en la roca, que tras unos 800 metros nos lleva al Torrent de Pareis.




Llegado a este punto nos encontramos a las puertas del Torrent de Pareis que ofrece una ruta de senderismo.






Y mirando al mar una minúscula cala, con una aglomeración de gente inmensa, pero espectacular.







Pensamos que es una excursión imprescindible si se visita Mallorca. En los enlaces podéis encontrar información de los horarios y precios. ¡No os la perdáis!



Museo del Chocolate de Colonia

Cuando se planean vacaciones con niños en ciudad, lo primero a organizar es un listado de lugares que les puedan resultar interesantes, y si es invierno, han de estar bajo techo. La típica solución es buscar museos, pero no todos los museos atraen a los niños, hay uno que sí, el Museo del Chocolate.




Nosotros sólo conocemos el de Colonia, y es de visita obligatoria si se viaja a esta ciudad, Imhoff Schokoladenmuseum.

Es un Museo privado. Se fundó en 1993 por el empresario local Hans Imhoff. Este empresario adquirió la marca Stollwerck y la reflotó después de la segunda guerra mundial, posteriormente a su muerte esta fábrica ha pasado a otras manos, pero el museo persiste autofinanciándose sin ayuda del gobierno. Esto lo consigue por lo interesante de su contenido.

En la planta baja, encontramos una exposición con la explicación del origen del cultivo del cacao, incluso podemos visitar un invernadero tropical donde encontramos la planta del cacao. A medida que avanzamos de manera interactiva mediante vídeos, juegos y objetos de exposición podemos aprender su historia, en varios idiomas pero en español no.

Al fondo encontramos una fábrica de chocolate donde se puede ver en directo cómo se mezcla,  se funde y se vierte en los moldes, todo ello por supuesto tras mamparas transparentes protectoras.




Al lado podemos observar también la maquinaria antigua, y así comprobar de primera mano los avances. Tanto en esta planta como en la primera podemos encontrar múltiples moldes de todas las épocas.




Pero lo que más éxito tiene en la planta baja es la fuente de cacao, donde tras una pequeña cola de espera podemos probar un cálido chocolate.






En las plantas superiores podemos encontrar recreaciones de antiguas tiendas de chocolate, distintas máquinas expendedoras de chocolatinas, y múltiples productos de chocolate, carteles y distintos medios de publicidad, que nos permite conocer la variedad y la evolución del chocolate a lo largo de los años.






Y el colofón se tiene al final donde tras un pequeño pago de 4 euros y una media hora de espera puedes conseguir una tableta de chocolate personalizada con los ingredientes que tú quieras.


Y por supuesto dispone de tienda, restaurante... o  sea, que si os gusta el chocolate no os lo podéis perder.


Vacaciones en Barcelona con niños


Nos gusta mucho el turismo de naturaleza, pero con los niños siempre hay que alternar para conseguir un alto grado de interés por su entorno, y nosotros teníamos la cita pendiente de visitar Barcelona con los niños, así que allá fuimos en un viajecito relámpago.

Barcelona da para mucho, pero nosotros sólo disponíamos de un fin de semana, por lo que tuvimos que aprovechar al máximo, aunque siempre a ritmo de niño.
 

 
El alojamiento lo reservamos con anterioridad. Al viajar con niños nosotros siempre buscamos apartamento o similar pero con acceso a cocina por el tema de las comidas, y realmente fuimos unos afortunados porque encontramos un cuco apartamento en una casa antigua reformada Apartamentos La Hispaniola, en Hospitalet de Llobregat, a precio muy competitivo.

El emplazamiento fue perfecto porque estaba a 10 minutos caminando de dos bocas de metro, la de Collblanc y la de Santa Eulalia, que conducían al centro de Barcelona en unos 15 minutos de viaje. También fue perfecto, o por lo menos a nosotros nos gustó, porque estaba en una plaza de un barrio con mucha vida, de gente trabajadora, mayoritariamente emigrantes, sin problemas de inseguridad y con unas noches muy animadas, ya que tuvimos verbenas las dos noches. Pero igual pudimos dormir ya que afortunadamente las carpinterías exteriores de aluminio eran de alta calidad…

 
Estar en un barrio de estas características nos dio la oportunidad de conocer por ejemplo un finlandés que había inventado un juego de futbol para niños con figuritas de jugadores y fichas de parchís, y que organizaba campeonatos mundiales de este juego.
 


Otra de las ventajas de hacer noche en este barrio fueron los bajos precios de los desayunos y de la comida para llevar, consiguiendo por ejemplo 3 croissants grandes por 1,2€.

Antes de continuar con nuestra experiencia, os recomendamos que planifiquéis vuestro viaje y si tenéis claro qué visitar compréis las entradas on-line en la web  Barcelona turisme, además de que tenéis descuentos, os evitáis las interminables colas. Otro consejo, aunque los niños no paguen en algunas visitas, habéis de sacarles entrada porque lo solicitan para control de aforos. Y por último no os olvidéis de imprimiros los planos turísticos del metro que necesitéis en Mapa metro Barcelona.

Bien, la visita a Barcelona empezó el sábado prontito con la entrada a la Sagrada Familia, siempre impresionante por el exterior.

 
Y por supuesto por el interior.

 


Tras la visita, y como buenos senderistas, nos dirigimos al Paseo de Gracia caminando, disfrutando de la ciudad y de sus edificios modernistas, que nos encantan. Pasamos frente a La Pedrera, con su fachada en rehabilitación, vimos los múltiples establecimientos de lujo extremo, pasamos también frente la Casa de Batlló, nos hicimos fotos junto a las farolas diseñadas por Gaudí, en la fuente de la Plaza Cataluña, y finalmente llegamos a las bulliciosas Ramblas.

Estuvimos callejeando y visitamos el Mercado de la Boquería impresionante por la amalgama de colores y de gentes, que nos incitaba a comprarlo todo.
 




De vuelta a las Ramblas, los impulsos de compra no se pueden evitar ante tanto puesto de venta de recuerdos, flores, cuadros, etc. Y por supuesto, la obligada foto con los mimos.



Al ser Julio, el calor era apabullante, así que descansamos en el Parque de Montjuic, y por supuesto montamos en el teleférico que nos llevó al Puerto de Barcelona. Las vistas generales de la ciudad son estupendas.

 
Y como no, un refrescante baño en la Playa de la Barceloneta para terminar el día. Los niños ya no querían continuar haciendo turismo.

 


El domingo fuimos a visitar el Parque Güell, porque Gaudí nos apasiona y porque además nuestro hijo lo había estudiado en el cole y teníamos que instruirle. Nos encontramos la sorpresa que se pagaba entrada en la Zona Monumental, pero el resto del Parque es visitable y merece la pena, por el trasiego de gente y de vendedores ambulantes, las exhibiciones de pintores, los espectáculos musicales, el entorno, las vistas.

 
Luego fuimos al Parque de la Ciutadella , donde descansamos.

 
Para luego continuar callejeando.

 


Y ya, de vuelta a casa. Nos dejamos mucho por ver, pero los niños tienen su ritmo y sus gustos, a los nuestros lo que más les gustó de Barcelona fue el metro…

Aquí os dejamos un enlace donde podéis encontrar más propuestas interesantes para ir con niños a Barcelona.

Esperamos que esta información os sea de ayuda para vuestro próximo viaje a Barcelona con niños.