El Pozo Negro de Fuentes de Ayodar



Cuando llega el calor deja de apetecer ir a hacer senderismo. Pero claro, nos gusta tanto la naturaleza, que decidimos organizar una corta caminata a una poza natural de agua, y así con la excusa de darnos un chapuzón hacer un poco de senderismo con niños.

Elegimos el Pozo Negro de Fuentes de Ayodar. Habíamos visto muchas fotos y nos apetecía visitarlo en persona.

El municipio Fuentes de Ayodar queda dentro del ámbito del Parque Natural de la Sierra Espadán, y como su nombre indica posee unas Fuentes que dan nombre al pueblo, y discurre en su término el Río Chico que le confiere múltiples áreas de baño naturales.

Pero la escasez de lluvia, hace que esas áreas de baño apenas tengan agua, lo que nos decepcionó.

En primer lugar, almorzamos en la Fuente del Cañar a la sombra.




Lo que nos dio fuerzas para realizar los escasos 2 kilómetros por pista hasta el desvío a la Fuente del Zuro, de la que caía un refrescante chorrillo.




Esta Fuente se ubica en un área recreativa con mesas, pero al estar el agua de las pozas estancada, decidimos continuar, esta vez ya por sendero, hasta el Pozo Negro.




Precioso. Y ya sabemos porque se llama Negro, es porque no se distingue el fondo, que se estima esté a unos 7 metros.

Los niños se alborotaron y querían lanzarse y remojarse de inmediato. Pero consideramos que este área de baño no era apropiada para niños, así que continuamos por senda aguas arriba del Pozo Negro y encontramos unas preciosas pozas de agua con poca profundidad perfectas para el baño de los niños.




Desde esta zona pudimos disfrutar de vistas del Pozo Negro desde lo alto.






Después de refrescarnos, y como se despertaba el hambre de nuevo, seguimos por el sendero que nos llevó al límite del término de Fuentes de Ayodar con Torralba del Pinar. Pero en lugar de ir dirección Torralba del Pinar -lo dejamos para una próxima excursión- volvimos dirección Fuentes de Ayodar. 

Una última vista del Pozo Negro.




Volvimos al área recreativa de la Fuente del Cañar donde comimos.

Luego café y helados.

Aquí os dejamos el enlace al TRACK.



Tramo GR-7 de Benasal a Culla



Este año decidimos continuar con el GR-7, del que ya hicimos el tramo Ares del Maestre - Benasal el año pasado. Y por recomendaciones, continuamos con el tramo siguiente Benasal - Culla.

El autobús nos dejó en Benasal, y sin demasiada dificultad, yendo en dirección Balneario de Benasal, encontramos el cartel señalizador de la ruta.





Así que iniciamos la ruta siguiendo las marcas blancas y rojas.




Pretendíamos visitar el área recreativa del Riuet, pero como íbamos charlando y relajados, pasamos de largo el desvío, e incluso pasamos de largo el desvío hacia la Fuente d´En Segures, así que tuvimos que volver marcha atrás.

Pero mereció la pena, porque pudimos almorzar en la Fuente d´En Segures y llenar las cantimploras de la buenísima agua de Benasal.




Una vez recuperados, volvimos al sendero marcado y empezamos a caminar de nuevo, y charlando de nuevo alegremente llegamos a unas masías donde nos dimos cuenta que nos habíamos vuelto a alejar del GR-7.

Afortunadamente, como el mundo es un pañuelo, encontramos un conocido de uno del grupo que nos indicó el camino de vuelta para llegar a la Ermita de Sant Cristòfol.

Y también nos presentó a Pluto, un burro muy cariñoso que se hizo fotos con nosotros.




Luego volvimos al sendero marcado de subida a la Ermita de Sant Cristòfol, pero después de un largo zigzageo el camino se alejaba de la misma, así que decidimos llegar campo a través. 

Y lo conseguimos.


Y como siempre mereció la pena. Las vistas panorámicas preciosas y Culla, nuestro objetivo, visible.






Seguimos las marcas del PRV-395 hasta conectar de nuevo con el GR-7. Las indicaciones marcaban tiempos de 30 minutos para un trayecto que nos había costado 2 horas. Así que nos pusimos en plan serio para no volver a despistarnos.

Una vez llegados al GR-7 anduvimos más atentos, pasamos unas masías, y entre florecillas y marcas, y los niños que son unos soles y controlan muchísimo ya la señalización, fuimos disfrutando del trayecto.




Atrás quedaba la Ermita de Sant Cristòfol.




Y el sendero pedregoso nos llevaba correctamente a Culla





En un bosque de carrasca, a la sombra, paramos a comer.

Luego ya fue sencillo, sólo nos quedaba la subidita por Les Fontanelles y por fin Culla, donde nos hicimos unos helados y unas cervecitas.

Este tramo del GR-7 es realmente bonito, pero aconsejamos hacerlo fuera de los días estivales, porque no hay sombra en todo el camino... Nosotros tuvimos suerte porque el día estaba nublado, pero si hubiera sido el típico día soleado de Junio nos hubiéramos achicharrado.

Aquí os dejamos el TRACK.



Vía Verde Ojos Negros con bicicleta

La Vía Verde Ojos Negros la conocemos bien, porque la hemos recorrido en su tramo por Navajas a pie y porque visitamos los Altos Hornos de Puerto de Sagunto, lugar de destino del mineral extraído en la Mina Ojos Negros.

Entiendo que ya todos conocéis que una Vía Verde es un camino acondicionado por el que originalmente discurría una vía férrea, y que tras quedar en desuso, se aprovecha para la circulación de senderistas y ciclistas.

En esta ocasión queríamos recorrerla en bicicleta. De hecho hacía mucho tiempo que queríamos hacer esto, pero la imposibilidad de llevar las bicis de toda la familia en el coche y la incomodidad de usar trenes, trasbordos, etc. siempre nos había desanimado.

Así que conocer a Jesús de Hardacho que se encarga de alquilar las bicis con todos los complementos, y de trasladar las bicis al punto de origen y recogerlas al punto final, nos decidió a realizar la actividad con el grupo.

El trayecto inicial planteado no era nada ambicioso: Casas de Ragudo - Jérica, con posibilidad de llegar a Navajas.




Personalmente pensaba que la duración de la actividad iba a ser menor, pero claro no había considerado todas las contingencias acaecidas en un grupo de 24 ciclistas: caídas, salidas de cadena, ajustes de bicicletas, etc.

Pero todas esas tardanzas se compensaron con la no necesidad de pedalear en la mayor parte del trayecto, ya que el mismo discurre todo de bajada.

Así que la actividad se convirtió en un slow-cicloturismo, donde cómodamente disfrutamos del entorno, hasta llegar a Navajas.

Dispusimos además de un guía, Juan, que participó en la conversión de la antigua vía de ferrocarril en Vía Verde, y que nos amenizó el trayecto con paradas en una Carrasca centenaria, en bunkers de guerra, etc.














Para completar un día redondo fuimos a comer al área recreativa del Salto de la Novia, donde hemos de recordar que éste no hace referencia al salto de agua, sino a una poza donde en el pasado saltaban los novios para alcanzar amor eterno, y donde según cuenta la leyenda una novia resbaló y cayó al agua, y el novio se lanzó al agua a salvarla, pero los dos quedaron atrapados por un remolino de agua y murieron ahogados.




Leyendas aparte, los niños se lo pasaron genial.




Y para todos nosotros fue un día distinto e inolvidable.