El Jinquer


El 12 de abril hicimos una visita muy interesante al poblado abandonado del Jinquer y su Castillo, próximo a Alcudia de Veo (a 36 km de Castellón) y declarado Bien de Interés Cultural.

Se trata de una ruta de ida y vuelta, de unos 8 km, por pista forestal en perfecto estado, donde el primer tramo de la misma se encuentra hormigonado. Es de muy fácil recorrido, lo que la hace ideal para los peques y también para los mayores, pues a lo largo de todo el trayecto, hay gran cantidad de esparragueras, lo que hace que resulte muy ameno.




Partimos desde la Plaza del Cantón de Alcudia hacia la carretera CV-215 que une Alcudia de Veo con Algimia de Almonacid. Justo antes de la piscina municipal, pasamos por el área recreativa de “La Font de Sant Pere” desde donde se puede tomar la GR-36 Transespadán. La dejamos a la derecha y, siguiendo por la carretera y a los pocos metros de la piscina, accedemos a la pista forestal, e inicio de nuestra ruta, donde se puede dejar el coche sin ningún problema.

El Jinquer conoció durante el siglo XX dos fases: su máximo histórico de población, a principios de siglo, y su despoblación definitiva. Se abandonó durante la Guerra Civil, después de haber tenido más de un centenar de habitantes y hasta 28 casas en el año 1913.

En las ruinas del poblado se aprecian 3 ó 4 construcciones de incluso dos alturas. Sobre todo hay destacar la Iglesia, de planta rectangular, sin techo y con su altar cubierto de zarzales, lo que le da un aspecto romántico y nostálgico.








Decidimos que era el lugar idóneo para comer, pero antes, queríamos visitar el Castillo que se encuentra a pocos metros sobre una moleta rocosa. El camino, que parte desde el pueblo, nos lleva también por su parte derecha a una gruta, sin peligro pero, como no podía ser de otra forma, con mucha curiosidad por ver su interior.


El castillo sigue las pautas y tipología habituales de las fortalezas musulmanas, aunque no se puede asegurar con rotundidad su origen y la datación por la falta de bibliografía sobre el mismo. Se encuentra muy deteriorado, en ruinas. Únicamente se observan restos de algunos muros y de dos torres. Dimos la vuelta para ver si se podía acceder a su interior, pero sólo pudimos pasear por sus faldas, por unos campos de almendros.





Si los adultos, inevitablemente, nos trasladamos a otra época, los pequeños, además, imaginaban increíbles historias de fantasmas y zombies…. Momentos mágicos.

Como somos novatos con esto del GPS nos volvimos a quedar sin pilas, pero aquí se puede ver el trazado claramente.




Autor: B. Jordá



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