13ª Subida a la Peña Saganta de Espadilla



Nuestro amigo Juanjo de Caminatasalas8 nos recomendó la 13ª Subida a la Peña Saganta de Espadilla, ruta que siempre se celebra los sábados de Pascua.

Como este año nos habíamos quedado en Castellón y como los niños ya habían subido a la Peña Saganta un par de años atrás, me pareció una idea estupenda, a pesar del madrugón para estar listos y en marcha en Espadilla a las 8:30h de la mañana.

La primera grata sorpresa que nos llevamos fue el obsequio de un bastón senderista conmemorativo del sendero PR-CV-314.

Luego ya muy puntual desde el Jardín Botánico se inició la marcha a la Peña Saganta.




El primer tramo asciende junto al Barranco de la Piqueta por umbría, lo que agradecemos porque empezamos a entrar en calor de forma abrupta. Cuando llegamos a la Fuente de la Piqueta nos sobra toda la ropa de abrigo.

El grupo de senderistas está formado en su mayor parte por adultos, por lo que no podemos llevar su ritmo, así que el pequeño y yo vamos a ritmo de niño.




Tras atravesar el Barranco de la Carbonera volvemos a ascender de nuevo esta vez para encontrarnos ya con la Peña Saganta.




Llegamos a las señales indicativas que señalan la cima, y a las que volveremos para continuar la ruta.




Por fin llegamos a la cima, y podemos disfrutar de unas bellas panorámicas, con el Peñagolosa al fondo.






Allí almorzamos tranquilamente y los niños ayudan a desplegar la bandera de Caminatas a las 8.




Después de las múltiples fotografías volvemos a las señales indicativas, y en lugar de volver sobre nuestros pasos, seguimos para completar la ruta circular.




Este tramo de vuelta es espectacular, una vez pasamos un aljibe que nos sirve de referencia, las panorámicas vuelven a ser preciosas con el Río Pequeño discurriendo por el fondo del Barranco.




Las formaciones rocosas bajo las que pasamos no dejan de sorprendernos.




Sabemos que ya estamos cerca del final de la ruta, porque vemos de nuevo el Castillo de Espadilla.




Al que ni siquiera nos planteamos subir porque nos espera la paella.

¿La paella? Sí, una paella monumental organizada por el Ayuntamiento de Espadilla para terminar de celebrar la 13ª Subida a la Peña Saganta.






La experiencia ha sido realmente muy buena, así que me temo que vamos a volver todos los años. Muy recomendable.



Campaña Manos al Río 2017


Uno de los objetivos de nuestra Asociación Actividades con Niños es la divulgación del respeto y cuidado del medioambiente, así que siempre que tenemos oportunidad participamos en actividades de este tipo.

Por ello, hará un par de semanas participamos en la Campaña Manos al Río en la Desembocadura del Río Mijares.

Estas campañas las organiza LIMNE de manera periódica en distintos ríos de la Comunidad Valenciana, y se realiza por parte de voluntarios, el único requisito es apuntarse, y acudir a la cita, por supuesto.

En primer lugar, el coordinador del grupo no explicó el recorrido previsto para la realización de las labores de limpieza, y luego nos dio guantes y bolsas resistentes para poder trabajar en condiciones.
 
 
A medida que paseábamos íbamos recogiendo toda la basura que quedaba a nuestra vista.
 




 

Resulta sorprendente los objetos que se pueden llegar a encontrar:  móviles, rejillas, cables, carritos, etc., además de los habituales envoltorios, latas de refresco, papeles y botellas de vidrio.

El trabajo fue arduo, consiguiendo varias bolsas grandes de basura.
 
 

Así que al final de la jornada todos nos sentimos satisfechos, por haber colaborado a mejorar nuestro entorno y por haber concienciado a nuestros jóvenes de la importancia de no tirar residuos a la naturaleza.

Además pudimos disfrutar de un bello entorno, como siempre lo es, la Desembocadura del Río Mijares.
 


 

¡A la próxima no tenéis excusa para apuntaros ¡

 

Visita cultural a La Vilavella


Hará un par de meses fuimos a La Vilavella con la idea de visitar el Museo de la Vila y hacer una ruta de senderismo con niños subiendo a la Creu de Ferro y terminar en las recientemente recuperadas trincheras emplazadas en Santa Bárbara. Pero una ciclogénesis explosiva inesperada hizo que nuestros planes tuvieran que cambiar.

Para la visita del Museo nos esperaba Juan Antonio Vicent , que nos acompañó en primer lugar al Lavadero del pueblo que aun sigue siendo utilizado en estos días. Y no es de extrañar, ya que el agua está agradablemente a 25º C.
 
 

Luego hicimos la visita guiada al Museo de La Vilavella, que tiene un denso contenido en cuanto a patrimonio geológico, arqueológico, cultural, etc.

Como anécdota una de las señoras fotografiadas aquí era la que nos habíamos encontrado minutos antes en el Lavadero.

 


Pero lo que destaca en el conjunto es el material bélico expuesto: los uniformes de los soldados, libros y material de cómo se operaba en aquella época, objetos de la vida cotidiana en las trincheras, etc.



 

Al terminar la visita al Museo había terminado la lluvia y el vendaval, pero ya era demasiado tarde para iniciar la ruta de senderismo.

Afortunadamente Juan Antonio nos hizo una original propuesta: visitar la Casa-Museo de la Alpargata.
 
 

Pudimos visitar una exposición donde aprendimos cómo se elaboraban las alpargatas antiguamente, los utensilios, la materia prima, el modo de enlazar las fibras, y también conocimos una casa típica de aquella época.
 


 

Para completar la visita cultural, paseamos por las calles más emblemáticas de La Vilavella, y llegamos a la Gruta de Lourdes y a la Ermita de San Sebastián.
 


 

Y para finalizar la mañana fuimos a las trincheras de Santa Bárbara, donde realizamos el recorrido de la Ruta de la guerra.
 


 

Debido al mal tiempo e intenso viento, tuvimos que comer escondidos en las trincheras. Nos hicimos una pequeña idea de cómo sería la vida en esas condiciones.

La cuestión es que finalmente pudimos tener un interesante día cultural, y que recomendamos a todos.
 
 

El Salt del Cavall


Hacía más de 15 años que estuvimos en el Salt del Cavall y teníamos ganas de volver, así que aprovechando uno de esos días en que las constelaciones se alinean para que pudiéramos ir solos, y nos escapamos a visitarlo de nuevo siguiendo la ruta de Dani creador del blog Per Dalt i Per Baix.
 
 
Nosotros somos de la vieja escuela y nos fuimos sin gps, solo con la fotocopia de la ruta y unas anotaciones escritas.

El punto de partida es Araya, una pedanía de Alcora. Y la referencia es el bar, ya que el poste indicativo de la ruta está justo al lado. Así que después de un buen bocata de tortilla con jamón para almorzar nos ponemos en marcha.

El inicio de la ruta es por pista, dejando atrás el pueblo y a la izquierda una cantera en funcionamiento. A poca distancia nos encontramos con el despoblado del Mas de Rogle.
 
 

Siempre da pena ver estos despoblados, con viviendas que se van echando a perder año tras año, y siempre nos preguntamos si no se podrían recuperar, pero esto ya se sale del tema.

Seguimos por la pista hasta encontrarnos con un cruce de distintos senderos, pero nosotros continuamos a la derecha por la pista hasta encontrarnos con el barranco del Salt del Cavall, y nos metemos en él. Al principio consiste en caminar sobre los cantos rodados del cauce encajonado, pero poco a poco va cambiando la morfología, transformándose los cantos en bolos y luego en inmensas rocas, y las paredes del cañón van creciendo en altura.
 




 

Pasear por este entorno, sorteando las dificultades del camino, charlando, con tranquilidad, sin ruido de fondo, es encantador.

En un punto determinado nos encontramos con un cartel indicando que entramos en una zona de micro-reserva de flora. Ya no entra el sol en el desfiladero. Las rocas moldeadas por el paso del agua a lo largo de los años, las pequeñas pozas, todo es un deleite, hasta encontrarnos por fin con el Salt del Cavall, del que se cuenta una leyenda.
 






 

Decididamente hemos de traer a los niños a verlo.

Después de miles de fotos continuamos por el barranco, que empieza a abrirse y nos llegan de nuevo los rayos de sol.
 
 

Oímos unos golpes, pero no puede ser porque estamos solos. Alzamos la cabeza y vemos unas cuantas cabras que están tan sorprendidas de vernos a nosotros, como nosotros de verlas a ellas. Alcanzo a fotografiar a una de ellas.
 
 

Continuamos por el barranco hasta encontrar dos caminos, tomamos el de la izquierda, un poco indecisos, porque sabemos que hemos de alcanzar la carretera pero no sabemos en qué punto. Huellas de tractores nos confirman que la carretera está cerca.

Así que seguimos por el camino con el barranco a nuestra derecha con agua, tal como nos había contado un vecino de Araya, que en un punto el río desaparecía, pero que aguas arriba podríamos ver el agua fluir.
 
 

Llegamos a la CV-193 y circulamos por ella buscando el regreso. Ni un coche, ni un ruido y encontrando espárragos por todos lados, hasta yo los encontraba.

No teníamos claro cuánto tramo de carretera debíamos caminar pero íbamos encontrando las referencias que Dani contaba en su crónica y nos tranquilizaba.

 


Por fin nos encontramos el Mas de Batxero. Caminar por asfalto ya se está volviendo aburrido y pesado, afortunadamente no pasa ni un coche.
 
 

Desde el Mas de Batxero hacemos fotografías de donde hemos estado.
 
 

Y continuamos por carretera. Afortunadamente conseguimos algo de cobertura y vemos que en una curva cerrada hemos de encontrar un sendero a la izquierda. Un hito nos confirma que vamos bien.

Ya de vuelta a un sendero, avanzamos aproximándonos de nuevo al Salt del Cavall desde lo alto, y sabemos que hay un mirador, pero no encontramos su acceso.
 
 

Llegamos a una nueva referencia de Dani, un montón de mineral y la entrada a una mina abandonada. Buscaremos información.
 
 

Continuamos por el sendero entre inmensos pinares que nos hacen olvidar que estamos tan cerca de casa, y llegamos al cruce de senderos del inicio de la ruta. Volvemos a la pista que nos lleva de nuevo a pasar por delante del Mas de Rogle y el regreso al punto de partida.

Una ruta bellísima. Caminar solos por la montaña, sin encontrarnos a nadie durante la ruta, sólo a las cabras, nos ha devuelto a nuestros inicios. Os la recomendamos.

Os dejamos aquí el TRACK de la ruta.


 

 

Taller de construcción de hotel de bichos



Nuestro amigo Carlos, gran aficionado a la agricultura sostenible, nos ha sorprendido de nuevo con un Taller de construcción de hotel de bichos. Lo realizamos en el Aula Natura del Termet de Vila-real.

¿Y qué es un hotel de bichos? Pues es un habitáculo construido con distinta tipología de materiales naturales, en el que los insectos pueden construir sus nidos o hibernar. De esta manera se crea un hábitat para insectos beneficiosos para nuestro jardín o huertecito, ya que estos insectos nos ayudarán contra las plagas y a la vez polinizarán nuestros cultivos.
 
Para comenzar, Carlos nos dio una charla a adultos y pequeños sobre la importancia de las abejas en la polinización. El término polinización hace referencia al desplazamiento del polen desde una flor que lo produce a otra flor de su misma especie que lo recibe. Este fenómeno tan sencillo a primera vista, trae asociado unas consecuencias inmediatas y de gran trascendencia, como son la formación del fruto, de una importancia vital en la agricultura, y la formación de la semilla, que le servirá al vegetal para perpetuar su especie y multiplicarse. Dentro de los insectos polinizadores, los más eficaces son las abejas solitarias, los abejorros y, sobre todo, las abejas melíferas. De esta manera puso en contexto la importancia de construir hoteles de insectos para ayudarles a cohabitar con nosotros. 
 
Carlos, al igual que en el anterior taller de construcción de cajas anidaderas, nos preparó unos kits con las piezas de madera precortadas, para facilitarnos el montaje. Así que en realidad nosotros sólo tuvimos que hacer el ensamblaje atornillando las distintas piezas.









Nuestro hotel de insectos llevaba un apartado cubierto para poder observar su interior al destapar, destinado para las abejas y avispas solitarias, y poder observar como ellas acumulan el alimento para sus larvas, y como estas larvas se desarrollan hasta llegar a ser adultas. Este habitáculo fue muy laborioso, porque se tuvo que taladrar la madera e insertar tubos transparentes de distintos tamaños.




La tarea de construcción del hotel es bastante laboriosa, así que no nos dio tiempo a terminar porque se hizo la hora de la comida, y nos llevamos los deberes a casa.

El otro apartado medio relleno con troncos y trozos de madera agujereados, se ha de completar con piñas, caracoles, paja, un macetero y todo lo que se nos ocurra, todo ello cubierto por ambos lados con tela de gallinero.






Así quedan los hoteles.





Esperamos poder enviaros pronto fotos de los hoteles terminados!!.